martes, 8 de diciembre de 2009

Jugando con fuego

En una tarde en que brillaba el sol, en plena época de frutillas, sentí cómo me caían mil fichas sobre todo lo que sentía por él. Acababa de entender por qué no me cansaba de su piel. El fuera de juego era evidente decía Calamaro y todos los que atestiguaban nuestro vínculo. Yo, con aires de superada, no había caído en la cuenta, no quería reconocer lo que él provocaba en mí.
Saber que ese viernes tendría una cita romántica con quien podría ser su futura novia, hizo que entendiera que mi corazón era suyo, y que no había vuelta atrás. Saber que lo perdía hacía que viera con claridad cuánto lo necesitaba entre mis brazos. Necesitaba tener un límite para tomar conciencia de mis sentimientos.
Ese miércoles soleado sentí que no lo vería nunca más, así que entre lágrimas de desperación e intentos de estudio, decidí verlo para confesarle todo lo que me generaba.
El viernes ,-el de su cita romántica-, fui a su casa a decirle del modo menos espontáneo existente, con cada una de las palabras pensadas y repensadas, lo que sentía. Aún hoy recuerdo esas palabras de forma textual, tenían un dejo de falta de compromiso con lo que decía, para protegerme.
Mientras él lavaba los platos, yo arranqué mi discurso. Él me miró con simpatía, me felicitó por mi valentía, intentamos charlar un rato más, pero no pudimos. Me fui, con el corazón destrozado, creyendo que nunca más sabría de él.

Si no hubiera estado la presencia de una futura chica, yo no sé hasta dónde hubieran seguido dando vueltas mis sentimientos como electrones que van y vienen hacia el núcleo de la célula.
A veces, uno necesita un límite que te sacuda.

9 comentarios:

Simplemente YO dijo...

Cuando a uno le caen las fichas de lo que siente por alguien, no hay como evitarlo.... yo estoy meta cerrar la boca porq se me esta por escapar un te amo en cualquier momento...y no da para que se escape no todavia jeje

Diego dijo...

Es cierto, yo aprendí eso de mucho más chico, alrededor de los 17 años. Desde entonces, cuando uno historia no da para más, mi corazón ya está acostumbrado a poner límites él solito. Espero que no se le vaya la mano...
Besos.

Sabryna Rey dijo...

Totalmente de acuerdo!!. Es increíble como uno se deja estar tanto para llegar a reaccionar lo que puede ser tarde (o ¡tardísimo!).
A veces la zafamos... otrassss... hmmm.....

Un beso.

La Criatura dijo...

¿¿¿vos le declarabas tu amor mientras él lavaba los platos???

¡o ese pibe es un enfermito de la limpieza o es un tremendo hijueputa insensible!

Cielo Violeta. dijo...

Simplemente, es correspondido ese te amo? en ese caso es lo más estar así, con esa ansiedad de querer decirlo.

Diego, en algún punto uno no deja de poner un límite, digamos que si no es correspondido hay una gran parte del cuore que se queda en el molde, y no puede seguir creyendo el sentimiento. Yo tenía 18 añitos cuando tuve esta experiencia.

Sabry, la negazzzión, la negazzzión.

Criatu! viste qué bizarro? él es un tremendo hijueputa insensible y un poco enfermito de la limpieza.
Ni daaaaba, ni daaaaba. Igual nunca dio nada en ese vínculo, todo siempre fue especialmente increíble.

Al lado del camino... dijo...

a veces se gana, otras se pierde...
vos hiciste todo lo posible y no se dio..capaz no se dio cuenta q perdio una gran mina. El tiempo se lo dirá.

A seguir buscando que ya va a llegar (te lo dice un colega jaja)

besoo

Cielo Violeta. dijo...

Ya se lo dijo el tiempo, muajajajaaaaa.

Nah, mentira. Pero bueno, después de tanta crueldad todo terminó bien, o no terminó, quedó ahí. Por eso es la historia sin fin.

Suicide Blonde dijo...

Estoy en algo parecido hace unos dias...

Pero entre mi orgullo y mi cobardia, los sentimientos siguen dando vueltas...

Besos!

Cielo Violeta. dijo...

Aaaaaaaaay, hacé algo con eso mujer, que hace mal estar así.