lunes, 30 de noviembre de 2009

Perfume

El libro 'El perfume' de Patrick Süskind cuenta la historia de un hombre, Jean-Baptiste Grenouille, que carece de olor, pero a su vez tiene un olfato excepcional, disfruta y aprecia sentir el aroma de cada objeto, de la madera, de la humedad, de un fruto, de las personas.
El protagonista de la novela conoce a un gran perfumista que lo ayuda a realizar una fragancia que logra enamorar a absolutamente todas las personas y quien lo porta consigue que todos se rindan a sus pies. ¿La clave del perfume? Utilizar el aroma de las 13 mujeres más bellas.
La sensibilidad que tiene el protagonista para con los olores y cómo éstos son descriptos logra capturarme. Es curioso que el libro lo haya leído sólo una vez, y que la película que se realizó a partir de éste la haya visto dos o tres veces nada más.
De todas formas, lo recomiendo.
(Este post es reiterativo porque ya hablé de este libro años atrás, pero en realidad es una introducción a lo que sigue)

En los últimos tiempos empecé a sentir una apreciación particular por los olores humanos. Mejor dicho, tomé conciencia de la importancia que tiene para mí el aroma de la otra persona, y cómo ésto me moviliza.
El perfume humano es erotismo puro. Me descubro deseando más un cuerpo con unas horas de 'uso' que uno recién salido del agua. Busco todos los aromas del otro, trato de hacer huellas en mi memoria de esos olores, y me siento Jean-Baptiste Grenouille, haciendo una fiesta de sabores y olores.
Recuerdo una conversación con mi hermana, donde ella me preguntaba si el beso que había recibido tenía gusto. Es que cuando alguien no te gusta, por más profesional que sea el beso, no le sentís sabor. ¡Y qué aburrido es un beso así! Te están vendiendo hielo por helado.

En algún punto Patrick Süskind está en lo cierto cuando hace que, a partir de bellas mujeres, su personaje cree el perfume que enamora al mundo entero.

Hoy puedo decir que es un hecho, el aroma corporal es un motor del deseo. Y qué bello motor.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

A punto

Hay un momento, una situación determinada, en que entendés cómo es la otra persona y lo que te espera. Es un instante decisivo donde podés salir corriendo o arriesgarte, sabiendo que traerá sus consecuencias negativas.
Pensá en tu último amorío ¿acaso no hay un momento click en que tomaste conciencia de dónde te estabas metiendo?
Bancarsela o echarle fly, esa es la cuestión.

Yo casi siempre opto por bancarmela. Soy medio masoca, qué querés que le haga.

Lista para la guerra

Después de mucho decirme a mí misma que lo necesito, me compré un conjunto de ropa interior re lindo.

Con esto tengo garantizada la falta de sexo. Es ley. Triste ley.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La novela de la tarde

Hace dos años y medio, luego de mucho tiempo de estar mal, mis padres se separaron. Mi vieja volvió con su amor de 25 años atrás, su primer novio, el de su adolescencia.
En esta historia, digna de una novela romántica, todos nos llevamos bien con él, sus asados merecen aplausos, toca el piano, y muchas más cosas buenas.
Pero como las novelas son novelas y la vida real tiene poco que ver con eso, luego de dos años de amor y felicidad se separaron. Esto fue hace diez días.
El jueves fue el cumpleaños de mi hermana. Llegué a la 1 am a mi casa. Mi casa está en un primer piso por escalera. Apenas abrí la puerta, sin distinguir ninguna palabra en particular, sentí ese timbre de voz conocido. No tenía dudas, al llegar a la terraza, ahí lo ví, en la mesa junto a mi madre y mi hermana, sentado charlando estaba mi padre.

¿Continuará?
¡Qué horror!

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Gorrrrrrrrrrrda

Entre restaurant, café con tostado, cumpleaños con catering de Las Violetas, este fin de semana me dejó redondísima.
Ayer el jean me ajustaba y me restaba movibilidad -hoy no me animé a probármelo- ¡Un horror! Encima estoy hinchada y me siento fea porque me estoy por indisponer.

Sí, ayer yo era una gorda de esas que se le escapan los rollos.

La situación se prestaba para optar entre comerme el malhumor, esconderme en mi casa en pijama y no salir en todo el día; o podía comer sólo verduras y hacer deporte hasta caer agotada para gastar algo de todas las calorías ingeridas.
Ninguna de las dos opciones fue la elegida.
Bah, más o menos. Recurrí a comer lo indispensable. Me saqué el jean, me puse una babucha bien floja, y salí a la calle a caminar 30 cuadras deseando no cruzarme a ningún ex-chongo, de esos que deseás que se queden calentitos al verte más linda que nunca.
Que me apriete el jean, no aceptar mi condición de excedida de gula y en su lugar recurrir a la ropa floja para disimular y poder salir a la calle con mayor seguridad, fue terrible. Me sentía la gorda que se esconde porque se da vergüenza así misma. La babucha floja era la única manera de salir a la calle y no sentirme incómoda conmigo misma.

Como era de esperarse, en esos días que te escondés -sobretodo de los hombres-, apareció J., diciéndome de vernos. ¡En ese estado deplorable no podía hacerlo!, dudé un poco, pero como soy una buena mujer de síntomas premenstruales, me dije 'que me acepte como soy, ya fue'. Así que me miré al espejo, metí panza, me convencí de que no estaba tan grave, que he estado peor en mi vida, y recurrí al mejor invento del siglo: el señor vestidito flojo.

Cacé mi cartera y allá fui, hacia Caballito.


Y entonces...

J: Bueno, gorda... (él jamás me dice gorda)
Yo: Ay, sí, ¿viste? ¡estoy gorda!
J: No, estás bien. Antes estabas muy flaca. Ahora tenés de dónde agarrar. Que las demás sean así de flacas no quiere decir que vos éstes gorda.

Un rato después, en el medio de un abrazo, me agarró la panza con algo de ganas.

¡Gracias J, era lo mejor que podías hacerme hoy!
Que después de un día de crisis femenina un muchacho te diga que estás linda con más kilos, es maravilloso.

¡Cómo no voy a quererlo a este chico!

Ah, hoy comí sin culpa. Obvio.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Escupiendo letras

¿Viste cuándo tenés esa loca necesidad de expresar absolutamente todo lo que te pasa? Estás todo el tiempo escribiendo, acá y allá. El Facebook en ese sentido se vuelve una delicia de palabras impresionante, un bombardeo, un pelotudeo tremendo. Querés que la gente te mime, es eso, y nada más.
Entonces cazás una hoja, escribís un par de líneas. Te ponés a leer, justo caés en un libro lleno de frases que te dejan pensando, empezás a anotarlas en un cuaderno. En el medio te agarra una ansiedad por volver a escribir. Dejás el libro a un costado, agarrás otra hoja, y empezás, una vez más. Decidís que te molesta no poder borrar, así que vas a la pc, abrís el blog y empezás a llenar la pantalla blanca de letras. Escribís un texto, lo convertís en pseudopoema, luego dejás de lado las reglas de la escritura y empezás a hacer una híbrido de géneros literarios. Lo releés 20 veces, decidís que de eso sólo se rescata la tercera parte, y te da lástima que sea así, entonces lo dejás archivado para modificar en otro momento.

Y querés decir lo que te pasa.
Entonces, ¿qué me pasa? Me pasa que estoy perdida, un poco barada, no sé por dónde arrancar. Tengo que armar mi vida desde casi cero -o al menos así lo siento-, y a esta altura del año es complicado. Esperar a marzo es una eternidad. Entonces busco, busco, y no encuentro. Vienen a mi mente ideas que sólo quedan en ideas. Debería hacer una especie de brainstorming de la vida, de quéhaceres. Algo. Es todo tan amplio y tan escaso a la vez, hay tantas posibilidades y a la vez ninguna.
Me pregunto si hacer o no una carrera, si meterme en eso o no. La realidad es que me da paja. Pensar en facultad pública me estresa de antemano. Pagar una privada, olvidate que quiera que lo haga mi madre. Además, no me cierra la idea de pagar por algo que puede ser gratuito.
¿Me meto en la EMAD (terciario) a hacer la carrera de actuación? no tengo ningún allegado que haya terminado la carrera ahí. Me da miedo no aprobar el ingreso. No tengo ganas de pasar por ese bajón. ¿Y si decido hacerla y no entro? ¿qué haré?
Ayer pasé cerca de la facultad de Psicología, miré y respiré el barrio con cariño. Fantaseé cursar alguna materia. ¿Por qué no? Entre tener tiempo al pedo y eso...

¿Y si este post es un embole?
¿Por qué él no aparece? ¿querrá aparecer o no? ¿porque insisto con él? ¿acaso tiene que venir a putearme para que yo entienda que ya fue? Soy cabezadura, no sé. Algunos días me digo 'simplemente no te quiere', el título de una pelicula pochoclera que habla de eso, de mujeres que insisten cuando el hombre ya ni recuerda sus nombres.

¿De qué mierda trabajo? No quiero una oficina, no quiero ser vendedora. ¿Dónde está el trabajo de mis sueños?

Ya estoy re podrida de llorar, por suerte ayer y anteayer dormí con amigas, entonces no lagrimeé, pero basta, me embola este llanto.

¿Por qué? ¿por qué? A mis 18 años me sentí así, pero sentía tener un mundo enorme por delante, que nunca iba a poder abarcarlo. Ahora, no sé qué es lo que hizo que ese mundo se me haya ¿reducido? Tal vez en estos 5 años aprendí que la vida es el día a día, y no tanto los proyectos inalcanzables. Un profesor de dirección teatral nos dijo que para realizar la puesta en escena de una obra, tiene que ser una obra que realmente te guste, que mueva algo; si no lo hace, no funciona. La vida es eso, si lo que hacés no te motiva realmente, no funciona. Simple. ¡El problema es que me cuesta ver qué es lo que me mueve!
Ahora al menos la grandeza del mundo no me angustia. A mis 18 años me angustiaba no haber leído nunca esos libros que todo el mundo leyó. Ahora no me importa, leo lo que se me da la gana. Y no, nunca leí Rayuela, ni terminé Sobre héroes y tumbas. Y sigo viva nomás.

Eso mismo: ¡Sigo viva nomás!
Y como dije en un post alguna vez, aunque paradójicamente me sienta muerta, me siento viva. El deseo de ir hacia adelante, de armar algo es la vida. Es que la contradicción arrasa con la lógica pero es el motor de la vida.

Freud dijo que el ser humano al dejar de desear, muere.
¡Entonces con todo lo que estoy deseando no estoy muerta!
Estoy viva, muy viva.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Todos iguales

Hace algo así como un mes que la gente con la que interactúo, cuando indago un poquito más, me parece estúpida. Pensando rápido y pronto, mi sensación es que en algún momento de la conversación van a mostrar esa hilacha, esa debilidad, esa estupidez. Y no zafa nadie eh.

¿Será que ando con el umbral de tolerancia bajo? Naaaaaaah, nada que ver...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Ni filosofía ni moderna

Está científicamente comprobado* que la relación entre el ser humano y los chicles se relaciona con el desarrollo físico-mental de la persona.
Cuando el hombre deja de comprar Bazooka, Bubbaloo, chicles confitados, DinovoFrutis, etc, y empieza a comprar Beldent, entra en la adolescencia. Cuando deja de comprar y consumir chicles, entra en la adultez.

¿Estamo' de acuerdo?

*Está muy quemado decir que algo está 'científicamente comprobado', pero tenía ganas de hacerlo, ¿y qué?.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Para mi colección de anécdotas

La primavera se asomó con todo, preguntale a los hombres que caminan por la ciudad de Buenos Aires.
¿No te da hacer eso? Entonces no hay más que decir, leé este post.

Miércoles:

Voy a la presentación de un libro (pero qué snob que parezco diciendo eso!). Miro a un chico, lo miro mucho, de algún lado lo conozco. Cuando me estoy yendo se acerca.
Chico: Yo te conozco, no sé de dónde pero te conozco.
Yo: Sí, totalmente. ¿Sos actor?
Chico: No, soy filósofo. (Naaaaah, ¿filósofo djiiste? Ya decir 'actor' es bastante, pero ¡¿dijiste filósofo?! ¿acaso sos Platón?). ¿Cómo te llamás?
Yo: Cielo Violeta, ¿vos?
Chico: Yo Chico Intelectualoide Langa.
Ahí me pasó algo rarísimo. El nombre de este chico lo conozco, era un chongo de una amiga, pero nunca jamás lo vi en persona, ¡rarísimo!
Yo: (impulsiva, sin pensarlo) ¡Fulanita de Tal!
Chico: Ehhh, sí. Pero no, de antes te conozco. ¿Te acordás de Mongolito? Es mi primo, nosotros nos volvimos juntos de un cumpleaños suyo, hace unos 4 años.
Yo: Ehhh... ahhh, síii... (en ese momento recordé lo pesado que había sido esa noche, tratando de conquistarme y las pocas ganas que tenía yo de estar en esa situación)
Chico: Sí, pero también nos vimos en una obra en el Cubo, y también en BodyArt (otra obra), y creo que en otra más.
Yo: (este pibe es más enfermo que yo) ¿Sí? Ni idea.
Chico: Bueno, después te escribo un mail por Facebook, vamos a tomar algo y nos conocemos en serio.
Yo: Mmmm... no sé. Me voy, che. Adióoos.
Por suerte, no apareció más. Primer motivo para despacharlo: ¡eras chongo de una amiga!


Viernes:
Recibí masajes en los pies durante unos 45 minutos. ¡Ma-ra-vi-llo-so! Ahora esperemos que no quiera algo más que esos masajes, porque no va.


Sábado:
Trabajé cuidando niños en un salón de fiestas. Me chamuyó un padre soltero, que me dijo que no podía dominar a sus criaturas y que no entendía cómo yo lo hacía yo, cómo les tenía paciencia. ¡Qué iluso! ¿No se da cuenta Sr. Pendejero que sus niños se trepan en mi cabeza?

Miércoles:
Tomando un café con una amiga. Se acerca el mozo.
Mozo: Voy a ser atrevido y decirte que el chico de la barra dice que sos muy linda.
Yo: El atrevido es él, no vos.
Cuando nos estamos yendo de la confitería, me da un papel con un nombre ilegible y un celular.
Mozo: Llamalo si querés.
Yo: Jajaja, ¡pero ni sé quién es!


Domingo: Subte, sube un clown, hace su show que se convierte en mil veces más gracioso porque un linyera ebrio se suma al número. Yo me río mucho, los demás pasajeros de modo más sutil.
Termina el número, pasa la gorra.
Payaso: (a los gritos) Che, tenés Facebook?
Yo: Jajaja, sí.
Payaso: Bueno, después me lo das.
Dos minutos después.
Payaso: (al público en general) Hago animaciones, si alguien quiere me pide la tarjeta.
(Se dirige a mí, bien aleboso con la gente) ¿Y? No me diste tu Facebook.
Yo: ¡Dame una tarjeta vos!
Y me fui, con ese trofeo. Lo peor es que sólo quería chusmear quién era en la web, nada más.


Entre nosotros, me parece que tengo un olor a soltería tremendo. Y que todos esos jueguitos existen para subir un poco mi ego y tener material que postear, ¡ja!