viernes, 15 de agosto de 2008

Flash, flash, flasheada quedé.

Vía sms, mi hermana me advirtió:
'No vayas a tener sexo casual con un compañero mío de trabajo, eh.'

Yo le respondí:
'Si tengo sexo con él no va a ser por casualidad.'


Como quien no quiere la cosa, pasó un año y yo sigo con ese compañero de trabajo, y no es por casualidad. Les juro.

Mientras tipeaba ese mail, -que fue nuestro primer contacto-, yo sentía que las palabras se me escapaban, fluían, que querían salir de adentro mío. Yo sabía que él no me iba a resultar indiferente. Algo iba a pasar.

...y la verdad es que pasó, y mucho.

jueves, 7 de agosto de 2008

Como La Cenicienta, pero nada que ver

El domingo conocí a la hija del novio de mi vieja, o dicho de una forma más divertida, a mi hermanastra.
Sí, después de un año o más de amorío, ella se dignó a viajar desde su ciudad natal para visitar a su padre y conocernos.
¡Pobre mujer! ¡Ella no sólo tiene madrastra, sino que 3 hermanastras! Y un hermanastro, que quienes lo conocen aceptarán que diga que ni cuenta.

Mi hermana mayor y mi madre tenían por objetivo sacarle el cuero, molestarla, torturarla, hacer que su hijo le diga 'abuela' a mi mamá, entre otras. Pero nada de eso funcionó.

Nos encontramos con una persona simpática, charlatana, que tenía la mejor de las voluntades para caer bien. No voy a negar que habla mucho, pero la perdono.

Ella es alta, flaca, flaquísima, de esas que dicen que tienen mucho hambre y que qué rico comer ravioles, pero después lo que menos hacen es comer. Su cabellera debe tener tanto pelo como el todas las mujeres de mi casa.

Piter la mirarla, y yo me reía diciéndole 'está buena la minita, viste?'. Lo divertido de que te encajen una hermanastra de 32 a tus 22 es que no te molesta que tu novio la mire, y hasta yo puedo mirarla si quiero. Es como si fuese una de esas primas que conocés de grande. Es familiar, pero no. Reune todo lo divertido de querer hay que tratarla como familia, pero a su vez no es.

El marido no hablaba mucho, y el hijo de dos años, que se llama igual que mi amorcito de la primaria, un santo.

La situación al principio me inhibió un poco, porque ella ya había estado el sábado en mi casa con mi familia, y yo no. Me sentí como cuando tenía unos 9 años que me presentaron una hija no reconocida de mi tío y su respectivo hijito. La hija de alguien de confianza. Un pariente que no es pariente.

Yo no sé por qué la gente dice que la separación de sus padres es un problema, que la nueva pareja es un problema, que sus hijos son otro. Yo contenta de que mis viejos estén separados, contenta de que mi mamá esté tan bien con su chico y contenta de haber conocido a una de sus dos hijas.


Ufff... pobre mi blog, qué abandonado está.