jueves, 17 de julio de 2008

Estoy loco, loco, loco de atar

Lautaro, actor y profesor muy admirado por mí (y un bombón) dice que para crear un personaje tenemos que buscar dentro nuestro una pizca de aquello que el personaje tiene y explotarlo al máximo.
En una improvisación donde la actriz debía discriminar a los bolivianos, él le preguntó si alguna vez había discriminado, y le pidió que se apoye en eso y desde ahí cree todos los pensamientos despectivos del personaje.
Desde ese lugar aparecen mil cosas. Doy fé.
Yo a veces siento que en la vida me pasa eso. Que busco adentro mío esa partecita que acepta algo, y hago que crezca enormemente. Así algo que no me gusta pasa a gustarme.

El problema aparece cuando ese personaje que creé muere.

jueves, 10 de julio de 2008

Pedazo de perrrrra.

A mis 17 años teníamos en casa un labrador de un año y medio.
Mi hermana ensaya una escena de teatro junto a un desconocido en la terraza de mi casa. Yo era la apuntadora.
Tal como pasaba cada vez que iba alguien a casa, el perro estaba atado porque molestaba demasiado saltando y queriendo ser partícipe de todo.
Yo había puesto mi silla al lado del canino para que no ladre. Juro no haber hecho nada para que en un momento determinado salte hacia mí, me muerda un brazo y luego el otro, hasta que mi hermana me empujó para alejarme del bicho.
Tanto fue lo que me mordió que se veía la gelatina que recubre el hueso. El médico dijo que era increíble que no haya sangrado. Podría haber perdido mucha sangre al punto de tener que internarme, si no era morirme.
Las cicatrices nunca desaparecieron. Ni tampoco el trauma psicológico que eso me generó: levantar los brazos cuando pasa un perro a mi lado, aunque cierta vez creí que ese acto reflejo ya no estaba más.
Ahora, cinco años después, vamos a por la segunda oportunidad. Sí, vamos a tener una perra, una labradora. ¿Qué pienso yo al respecto? No sé, yo me dejo, o ya me dí por vencida. Hace cinco años que vengo diciendo que no, y ahora dije que sí.
Cuando acepté ésto mi vieja me dijo que tenía el privilegio de elegir yo el nombre.

Las posibilidades que vinieron a mi mente son Manuela, Indú, Nuria, Enya, Sol, Araceli, Olga, Chita, Patricia, Mara, Frida, Gina, Sheera, Blonda, Clara, Paloma, Ingrid, Fiona, Fiamma.

En mi casa quieren llamarla Lola, a mí me parece espantoso. La excusa que les puse es que nos van a decir cosas relacionadas con las tetas. Eso surje de la connotación que dicen que puede tener Manuela.

Otra posibilidad, que no es mía, es Dorotea.

¿Ustedes qué opinan? Yo creo que hasta no verla no se puede decidir nada. También está bueno tener una mínima idea.