martes, 26 de febrero de 2008

Ellos y ellas

Uno, dos, tres, cuatro... eran muchos los seres que me acompañaban, que estaban ahí para escucharme, o sólo para divertirme.
No hace mucho más que un año que dejaron de estar. Algunos lo hicieron poco a poco, fueron alejándose. Otros decidieron de un día para el otro provocar el corte. Hay quienes arruinaron la relación. Otros buscaron una excusa inválida para huir. Otros prefirieron su orgullo.

Es así como el tiempo pasa, y hoy en día me encuentro con un circulo más reducido. No es más que mirar un año atrás para ver cómo cambió todo.

Esas personas, que eran una especie de patas de una supuesta mesa, que soy yo, no están más. Decidieron irse, o los eché; y no re-aparecieron. Si te he visto no me acuerdo.

Algunos eran simplemente un bulto, y cualquier excusa fue buena para huir. Otros no... sin embargo, dejaron de estar.

Quizá en parte yo tenga la culpa, quizá no. Pero tanto su anterior presencia como su actual ausencia hacen que hoy esté donde estoy.

(Hoy en día puedo contar a las personas en quienes confiar con una mano. Y me hace feliz saber que están a pesar de los años, y de las idas y vueltas.)


Dedicado a los que estuvieron, e influyeron en mi vida. A quienes a veces quisiera saber que están bien, por más que ya no tengamos vínculo alguno.

Los recuerda,

Juli.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Tucumán, Salta y Jujuy

Eramos ocho personas; desconocidos, conocidos, amigos, amiguísimos, amados, amantes. Ocho personas distintas, de acá y de allá; también de más allá.
Dos parejas formadas, y dos que nunca lo hicieron.
Hasta donde llegué, once lugares: desconocidos, nuevos, por descubrir, indiferentes, queridos, odiados. Once lugares distintos, con distintos colores, de verde a tierra.
Más de una vez, la misma pregunta: ¿Qué hacemos acá, quién nos mandó?, ¿Y ahora?
Tiempo en una plaza. Tiempo en otra.
Fotos a paisajes, seguidilla de cinco fotos automáticas. Separaciones, intercambios de opiniones.
El cabrito viene al plato y en cazuela. Los arroyos están secos y la carpa mojada.
La parla de Lucho.
Qué rico el pan casero con queso de cabra. Y las empanadas tucumanas, en la plaza de la capital.
Tafí del Valle. Dos termos y un mate. Marginados con café instantáneo. Infaltables las galletitas a toda hora. Aventuras masculinas. Las chicas y Peter. Los esperamos y no volvieron. El trencito que nunca llegó. Un cactus que muerde e infecta dedos. Desarmar las carpas a las 7 am. Diez mujeres y él en una camioneta hasta la terminal.
Vinito para Peter.
Tiempo para hacer en Amaicha, el lugar de los 360 días al año soleados, que no pagás el hotel si llueve. Llueve, pero nos vamos. Un borracho simpático de más.
Los cabritos son asesinos.
Coca Zero y nada de carne para Luciana.
Cafayate. Caminatas largas. Un guía de 11 años, que nos ve la cara y nos estafa. Dos bodegas. Comer en 'La Juanita'. Siete cuadras que son veinte. En el Norte las distancias son otras.
Emi 'estoy re contento'.
No, no quiero más pan casero, no, por favor.
Las mochilas están pesadas.
Juli lleva la mochila más liviana.
Chupa que te chupa, cañita de azúcar, chupa que te chupa, viva Tucumán.
Quebrada de las Conchas. Foto de las Conchas. Ca-can ca-can. Espera bajo un árbol.
Ropa sucia reciclada. Poca ducha.
Que no quiero armar más la carpa.
Ginas por todos lados.
Coronel Moldes lluvioso. En ese restaurant no podés sentarte arriba de tu pareja. Hostel antilluvia. Habitaciones donde se escucha todo. Larga espera a un micro que nunca llega. Deportes extremos. Dique extremo: prohibido bañarse. Cerveza Norte.
Las fotos de Peter!
Salta la linda, camping municipal con pileta, y baños turcos. Carpas sin armar. Joda salteña y sueño extremo... dormir en el pasto, despertar avergonzados con el 'Buen día' del guardavidas.
Y Salta, y Salta, y Salta Salta Salta.
Purmamarca con diluvio nocturno, y carpa hecha agua. Recorrida mañanera del lugar, y tarde en la plaza principal. Bombilla Ca-can ca-can. Pulover norteño. Excursión a las Salinas Grandes. Cuatromil ciento setenta metros de altura sobre el nivel del mar. Apunamiento salinero curado con coca, la venganza a las borracheras de Pau.
Sana-sana para Magui.
Cerro de los Sietes Colores, visto desde adelante, y por pocos desde atrás. Cerveza Salta. Noche en dormis para los inundados.
Tilcara y su mini-camping "El osito", en un galpón tipo cárcel sin ventanas, con una dueña que lee la Biblia. La Garganta del Diablo. Pucará con lluvia, música y baile. Peña 'El Ekeko' con Pau y Peter. Vuelta al camping... portarnos un poco mal. Polainas norteñas.
No, por favor, no quiero más empanadas, jujeñas o no.
JujuyPipi-JujuyPipi.
Humahuaca como siguiente destino. Con frío, artesanías industriales, y una siesta larga.
Arriba todo el mundo, adiós Lucho. Intento frustrado de ir a Iruya... y una buena separación grupal.
Paz y amor para Pau.
Peter y Juli viajan seis horas para llegar a La Quiaca. La decisión de volver a La linda. Búsqueda del mejor hotel de la zona. Ver la aduana boliviana y no pasarla, volver atrás. La parrilla completísima.
De un salto a un hostel, dormir en una habitación con una chica. Peter enfermo. Tiempo. Desayuno autoservice. Tiempo, tiempo, recorridas a la ciudad con una Gina, ravioles.
Y un Flecha Bus a Buenos Aires.


Probablemente, vaya a querer modificar algo, y prometo hacerlo sin importarme nada. Al fin de cuentas, este espacio es mío! :)