sábado, 30 de septiembre de 2006

Abandono bloguero

No, no voy a cerrar este espacio.
Realmente pensé que iba a postear más seguido, pero siempre me achancho.
Será que soy partidaria de calidad sobre cantidad, y prefiero postear una pavada una vez por semana, a importantes idioteces a diario.





La dueña de este rinconcito está en época de parciales, ya está cansada de estudiar. Y anda quejándose porque no llega...

...y encima pierde el tiempo.

sábado, 23 de septiembre de 2006

Yo me quiero casar, y usted?

Lu: Vos con quién te casarías más, con A o con B?
Ju: Mmm... con B, porque A es demasiado histérico. A parte, B es más divertido, por más que sea un tarado.


Sí, yo con él me caso, lo decidí hace más de un año. Lo mejor es que él lo sabe.
Claro que falta bastante para ese día. Y hasta ese entonces saldré con otros.



El que intenta adivinar por acá quién es, lo mato, lo mato, ok?

viernes, 15 de septiembre de 2006

En horarios nocturnos, cuando me encuentro lejos de la pc, en pijama y dentro de la cama, justo cuando no da levantarse a hacer absolutamente nada, es cuando vienen a mi mente los mejores posts. Y obviamente que al día siguiente ya me olvidé que era aquello tan bueno que había pensado.

viernes, 8 de septiembre de 2006

Me encanta cuando me comunico telepáticamente con alguien, y termino haciéndolo de un modo menos mentiroso.

Me embola no poder dormir.

Me gusta, al quedarme dormida en el bondi, soñar (Me divierte pasarme alguna parada por dormir)

Me molesta la gente pegajosa.

Me tranquiliza saber que tengo a dónde huir.

Me fastidia querer huir.

Me alegra que quieras verme.

Me mortifica no saber dónde meterte.

Me preocupa la facultad.

Me entusiasma tener proyectos.

No.

Sí.

Y también más o menos.

miércoles, 6 de septiembre de 2006

Te estoy mirando...

NO ENTIENDO NADA...nada.




Yo sé que vos leés, sísí, lo sé.

lunes, 4 de septiembre de 2006

Un lunes tempranito.

Luego de más de dos semana sin saber qué cosa extraña es lo que la gente suele conocer como la mañana, me desperté a las 7.40 hs. Interiormente sufrí saber que hacía 00º de sensación térmica, me abrigué, y me super abrigué. Tomé todas las medicinas necesarias para vivir. Desayuné, agarré mis cosas y fui hasta la parada de mi querido 168.
Cuarenta minutos después me estaría enterando de algo:

Hoy, hay paro no docente, por lo tanto la facultad se encuentra cerrada! Y así habrá otros paros más.

Lo peor del caso es que mi hermana lo sabía, y se olvidó de decirme.

Conclusión: A las 10 am ya estaba en casa otra vez, pero congelada.
Aproveché para resumir algo de lo mucho que no puedo leer porque lo venden en la facultad que está cerrada. Desayuné una vez más, y de la mano de Jorge Guinzburg hice de mi mañana una mañana informal.

viernes, 1 de septiembre de 2006

Fernanda lo intenta, trata de imaginarlo.
Cree que es imposible, y paradójicamente no se da cuenta que lo que le sucede a ella es muy similar a la duda inútil que se plantea hace tanto tiempo. En realidad, muy en el fondo lo sabe, pero no le es sencillo reconocer lo que es evidente, lo que se le presenta todos los días de una manera tan natural. Y eso no es ninguna novedad, nunca pudo reconocer fácilmente aquello que la une a él.
No es necesario conocer profundamente su vida para comprender que ella siente lo que cree que es incapaz de sentir, eso que ve tan lejano, problemático y extraño.

Lo tiene frente a sus ojos.

Alba le asegura que no podría comprender jamás cuán distinta es la forma de querer a alguien después de más de dos años juntos.
Con gran esfuerzo trata de imaginar, de compararlo con alguna relación propia que se asemeje a esa rareza, y no puede o no quiere percatarse de que el amor del que habla su amiga es parecido a eso que de modo involuntario siente.
Y es claro, ella ya no está enamorada, tampoco muere si no sabe de él, el tiempo le enseñó que tomar distancia no significa un adiós y sí un hasta luego. Sin embargo no puede imaginar vivir sin su presencia, por más efímera que sea.


Y hay veces en que amanece creyendo que ese sentimiento es una simple costumbre, y otras veces nota que no es así, que contrariamente a lo que desearía, él es irremplazable, y no por la historia que crearon, sino por quién es realmente.