miércoles 4 de noviembre de 2009

Ni filosofía ni moderna

Está científicamente comprobado* que la relación entre el ser humano y los chicles se relaciona con el desarrollo físico-mental de la persona.
Cuando el hombre deja de comprar Bazooka, Bubbaloo, chicles confitados, DinovoFrutis, etc, y empieza a comprar Beldent, entra en la adolescencia. Cuando deja de comprar y consumir chicles, entra en la adultez.

¿Estamo' de acuerdo?

*Está muy quemado decir que algo está 'científicamente comprobado', pero tenía ganas de hacerlo, ¿y qué?.

lunes 2 de noviembre de 2009

Para mi colección de anécdotas

La primavera se asomó con todo, preguntale a los hombres que caminan por la ciudad de Buenos Aires.
¿No te da hacer eso? Entonces no hay más que decir, leé este post.

Miércoles:

Voy a la presentación de un libro (pero qué snob que parezco diciendo eso!). Miro a un chico, lo miro mucho, de algún lado lo conozco. Cuando me estoy yendo se acerca.
Chico: Yo te conozco, no sé de dónde pero te conozco.
Yo: Sí, totalmente. ¿Sos actor?
Chico: No, soy filósofo. (Naaaaah, ¿filósofo djiiste? Ya decir 'actor' es bastante, pero ¡¿dijiste filósofo?! ¿acaso sos Platón?). ¿Cómo te llamás?
Yo: Cielo Violeta, ¿vos?
Chico: Yo Chico Intelectualoide Langa.
Ahí me pasó algo rarísimo. El nombre de este chico lo conozco, era un chongo de una amiga, pero nunca jamás lo vi en persona, ¡rarísimo!
Yo: (impulsiva, sin pensarlo) ¡Fulanita de Tal!
Chico: Ehhh, sí. Pero no, de antes te conozco. ¿Te acordás de Mongolito? Es mi primo, nosotros nos volvimos juntos de un cumpleaños suyo, hace unos 4 años.
Yo: Ehhh... ahhh, síii... (en ese momento recordé lo pesado que había sido esa noche, tratando de conquistarme y las pocas ganas que tenía yo de estar en esa situación)
Chico: Sí, pero también nos vimos en una obra en el Cubo, y también en BodyArt (otra obra), y creo que en otra más.
Yo: (este pibe es más enfermo que yo) ¿Sí? Ni idea.
Chico: Bueno, después te escribo un mail por Facebook, vamos a tomar algo y nos conocemos en serio.
Yo: Mmmm... no sé. Me voy, che. Adióoos.
Por suerte, no apareció más. Primer motivo para despacharlo: ¡eras chongo de una amiga!


Viernes:
Recibí masajes en los pies durante unos 45 minutos. ¡Ma-ra-vi-llo-so! Ahora esperemos que no quiera algo más que esos masajes, porque no va.


Sábado:
Trabajé cuidando niños en un salón de fiestas. Me chamuyó un padre soltero, que me dijo que no podía dominar a sus criaturas y que no entendía cómo yo lo hacía yo, cómo les tenía paciencia. ¡Qué iluso! ¿No se da cuenta Sr. Pendejero que sus niños se trepan en mi cabeza?

Miércoles:
Tomando un café con una amiga. Se acerca el mozo.
Mozo: Voy a ser atrevido y decirte que el chico de la barra dice que sos muy linda.
Yo: El atrevido es él, no vos.
Cuando nos estamos yendo de la confitería, me da un papel con un nombre ilegible y un celular.
Mozo: Llamalo si querés.
Yo: Jajaja, ¡pero ni sé quién es!


Domingo: Subte, sube un clown, hace su show que se convierte en mil veces más gracioso porque un linyera ebrio se suma al número. Yo me río mucho, los demás pasajeros de modo más sutil.
Termina el número, pasa la gorra.
Payaso: (a los gritos) Che, tenés Facebook?
Yo: Jajaja, sí.
Payaso: Bueno, después me lo das.
Dos minutos después.
Payaso: (al público en general) Hago animaciones, si alguien quiere me pide la tarjeta.
(Se dirige a mí, bien aleboso con la gente) ¿Y? No me diste tu Facebook.
Yo: ¡Dame una tarjeta vos!
Y me fui, con ese trofeo. Lo peor es que sólo quería chusmear quién era en la web, nada más.


Entre nosotros, me parece que tengo un olor a soltería tremendo. Y que todos esos jueguitos existen para subir un poco mi ego y tener material que postear, ¡ja!

sábado 31 de octubre de 2009

¿Dónde andás?

Con el tiempo vino la soltería, con la soltería vinieron las salidas, y con las salidas vinieron las preocupaciones de mi madre por dónde estaba, por qué no volvía a casa, etc, etc. Era normal recibir mensajes después de las 6am preguntándome si estaba viva. Y claro, después de 2 años de novia, que tu hija empiece a salir a fiestas todos los fines de semana asusta a las madres de hoy en día.
Yo, como buena hija, he respondido todos sus mensajes. Hasta he llegado a enviarle un sms anticipándole que no sabía si volvía a casa o no.

Cansada de tener que andar rindiendo cuentas de dónde estaba, con quién, haciendo qué (bueno, eso no siempre se lo podía decir, por más obvio que sea), un día le hice el siguiente planteo: si durante 2 años no supiste nada de mí en la mayoría de los fines de semana, ¿por qué ahora tenés que preguntarme tanto? ¿qué te hace pensar que estando de novia estaba a salvo de todo mal? Madre, por favor, no es necesario tanto mensaje.

Además, si algún día no vuelvo a dormir a casa, sé que mis padres se preocupan y no podría no avisar. Son códigos de la convivencia.

Y así fue como ella sola, sin que nadie se lo sugiera, decidió que, en relación a mis salidas, iba a hacer como si yo viviera sola, es decir que ahora no se preocupa tanto por si volví o no, por saber dónde estoy, con quién estoy y demases.

La verdad es que es fantástico. Yo salgo sin pensar en que mi vieja puede estar preocupada, y ella no se preocupa.
Otra que la solución al problema de la resaca.

martes 27 de octubre de 2009

No quiero terminar a la vinagreta

Sábado: Trabajé jugando -y cuidando- niños en un salón de fiestas.
Domingo: Comunión de mi sobrinito segundo.

¿Cuál es el resultado de semejante fin de semana?
Diez bellas liendres en mis cabellos pseudodorados.

¡Puta madre!

sábado 24 de octubre de 2009

Danonino un poroto

Me molesta la gente que cuando que estás mal, te contesta que te pongas bien, como si fuese pecado estar triste. Loco, dejenme tranquila con mi depresión.
¿No se dan cuenta que si no toco fondo nunca voy a subir? Podría negar dónde estoy ahora y autoconvencerme para estar bien, pero viviría una mentira.
'Ponete bien, la vida es una sola' ¡No! no es sólo una decisión, no siempre depende de uno, es parte de un proceso. Y con que me lo digan no logramos nada, la que se lo tiene que proponer soy yo.

Todo esto viene a que entre la semana anterior y ésta, lloré durante ocho noches seguidas. Descargué un montón, hace años que no lloraba así, ni siquiera tengo recuerdo exacto de cuándo fue la última vez.
¿Y saben qué? Más allá de lo feo que es, lo disfruté mucho. Al pasar por esto, tomo más consciencia de dónde estoy, quién era, quién soy -aunque creo que en este momento no soy-, quién quiero ser, qué quiero y qué no, cuáles son mis límites. Se me abre un mar de dudas, de inquietudes, de ganas de resolver.

No sé quién dice algo así como que la felicidad te deja en un lugar cómodo, fácil, lo que te hace crecer es la pérdida, la tristeza, las cosas malas de la vida. Para mí es muy cierto. Si sufro crezco.

Yo ya lo dije en el título, al lado de la tristeza, ¡Danonino un poroto!

Borrador

Cada tanto, decidida a postear alguno, releo los borradores de mi blog. Nunca encuentro uno que me guste. Esos posts sin vida suelen hablar de lo mal que me sentía, de alguna situación ficticia o fantasiosa sobre un encuentro con alguien, sobre amor, sobre hombres de baja calidad, sobre estupideces que pensaba.
Hoy voy a publicar dos borradores. El primero es entendible por qué no lo posteé jamás. El segundo me parece genial, que querés que te diga.


03/02/2009
¿Viste cuando no sabés muy bien?
Bueno, así estoy. Que no sé muy bien.


05/08/2007
Título: Dime dónde estudias y te diré cómo eres.

Yo: Vos tendrías que ver qué es lo que te lleva a esa actitud.
Pau: Ay, sos demasiado psicoanalítica. Yo necesito soluciones rápidas. Con-duc-tis-mo.
Yo: Entonces cerrá la boca y dejá de comer.

(Hoy 23/10/2009 aclaro que yo estudiaba Psicología en la UBA en ese entonces, y Pau Educación Especial -profesora de discapacitados-)

Y bueno, ésas son sólo unas pizcas de mí.
¿Robé mucho con esta entrada?

martes 20 de octubre de 2009

Free love

No sé cómo, pero de un momento a otro, P estaba en mi casa besándome todo el cuerpo, abrazándome como sólo él lo hace, llenándome de caricias, de mimos, poseyéndome. Veía en él toda la adoración que tuvo por mí, como si fuese la distancia la que hace que ese amor no se perciba, no exista, y que al encontrarnos reflorezca eso que está ahí latente.
Tampoco sé muy bien por qué fue que le dije que se quede a comer, J tenía que venir y no llegaba, así que como si no supiera que él es impuntual, decidí que no aparecería.
De pronto el plan era comer en familia junto a P, como en las viejas épocas, y no con J. Pero sucedió lo inevitable, lo que estaba negando: Sonó el timbre. Era J.
Mientras subíamos la escalera le advertí que estaba P, para que sepa que se aproximaba una situación incomodísima y que no intente acercarse ni tocarme ni nada, que más tarde tendríamos privacidad.
Y así fue, un rato después estabamos comiendo con pura normalidad, como si P fuese parte de la familia y puede venir cuando quiere, del mismo modo que podría ser un primo. Él charlaba con mi familia, J estaba en un segundo plano, y yo completamente desconectada de la situación, ¡la única manera de poder llevarla acabo! De pronto descubrí que P había seleccionado muy bien las partes de su porción de pastel de papas y había dejado en el plato la carne picada y el huevo. Me llamó mucho la atención esa actitud, ¿por qué no me dijo que no le gustaba el pastel de papas? ¿desde cuándo eso era así? ¿él estaba rechazando una comida de mi madre? Nada de eso tenía sentido, algo no me cerraba. Tal vez eso sólo era un símbolo de protesta, de que había algo que no estaba bien, que estaba de más, tal vez era J, tal vez era él.
En un momento me levanté de la mesa junto a J, que me agarró detrás de la pared contigua al living y me dio un beso, ¡qué inconsciencia! ¿a qué estabamos jugando los tres? ¿a qué estaba jugando también mi familia? Mientras tanto P del otro lado, simulaba que estaba todo bajo control en una charla con mi hermana.

Sabía muy bien que aunque lo negase, P había quedado con hambre y quería hacer algo al respecto. J me sugirió que le pida a ¡mi padre! que compre helado, también él había quedado con hambre. Yo no quise hacerlo, no me importaba tanto la saciedad de J como la de P, quien resolvió ir con mi hermana a McDonalds por una hamburguesa.

Ellos se fueron y yo me quedé con J en mi cuarto, sabiendo que volverían, que lo que estaba haciendo no tenía sentido, que no podía hacer eso con ninguno de los dos, que no eran títeres que yo movía como quería, que me estaba enredando en algo completamente absurdo. Que los dañaba a los dos. Y encerrada con J sólo sentí esa incomodida. No pudimos ni tocarnos.


Unas horas después... me desperté.
Por suerte.

domingo 18 de octubre de 2009

La imagen perfecta

...de lo que me hago:

Un cuchillo que pongo en una mano ajena, y obligo a que me claven, siendo yo quien mueve esa mano.

sábado 10 de octubre de 2009

¿Qué me dijiste? No, es que no te veo.

Hace ya más de un año que empezaba a sentir que no me quedaban bien, que me quedaban chicos. Consulté al respecto, traté de hacer que mejoren, que sean más potentes, pero era imposible, más de lo que ellos me ofrecían caía en el exceso.
Mal que mal, no me quedó otra alternativa que acostumbrarme a lo que ellos me ofrecían. En una época empecé a prescindir de que estén conmigo, hacía el esfuerzo que correspondía y podía sobrevivir sin su presencia.
En estos últimos tiempos no sólo hablé mucho de ellos y los comparé con otros, sino que volví a recordar que me estaban quedando chicos, mientras sentía que cada vez los necesitaba más, sin embargo la voluntad para hacer que eso sea posible no estaba.
El miércoles, no sé muy bien cómo, tal vez al estar tan apretados en el subte, sucedió la mayor de las desgracias: se partieron. Ya no eran una sola, sino que eran dos partes. Lamento muchísimo que haya pasado eso, me da bronca, me da fiaca, pero pasó, alguna vez tenía que ser, ¿pero era necesario que sea ahora?
Desde el miércoles que mi vista está reducida, que leer, que ver la tele subtitulada es un esfuerzo, que las caras de lejos no las veo, que veo nublado, que escribir este post es hacer foco en la línea que tipeo y en nada más, es que se me rompieron los anteojos. Sí, exactamente en la mitad del marco, los saqué del estuche, y ahí estaban, las dos partes, riéndose de mí, inusables. Tan lindos que eran, tan combinables, tan amoldados que los tenía, tan cómodos que se me hacían.
Justo ahora que vengo con los ojos tan relajados, justo ahora que no me esfuerzo en hacer foco, justo ahora que no veo nada.

¡No da que se me rompan los lentes!
¿Sabés lo que significa no ver bien hasta tener unos anteojos nuevos? ¿Sabés lo que es encontrar otro marco que me sienta bien? ¿Sabés lo que salen los lentes? ...porque yo ni quiero saberlo.

Así que, si no te saludo en la calle es porque tengo la vista tan arruinada que no te vi, sorry, estás advertido.

miércoles 7 de octubre de 2009

Esas eran LAS mañanitas...

...algunos días yo me despertaba escuchando un miau, con un rayo de sol entrando por la ventana, con el despertador, con el timbre de la casa de al lado. Todo era silencio y tranquilidad, y cómo sería esa mañana dependía sólo de mí. Podía disfrutar el silencio, prender la tv para ver cuáles eran las noticias que tenía que saber antes de salir al mundo, poner música tranquila, poner música alegre y ruidosa al volúmen que quisiera -aunque generalmente ganaba el volumen n°18-, podía cantar y bailar desnuda, descalza, con los joggins enormes de él, podía mirarme al espejo y meter panza, desnudarme para ducharme y volver a mirarme reflejada.
Tomar el café con leche frente a la tv, frente a la pc. Lavar la taza en seguida o un segundo antes de irme. Podía elegir si abrir la puerta del patio o no. Si ventilar o no. Podía quedarme despeinada, sin lavarme los dientes. Podía decidir si almorzar ahí o no. Podía tomar monedas prestadas sin el permiso -al menos explícito- de él. Podía escribir un mail, dos, tres, cuatro. Podía poner las patas arriba del escritorio, podía ir al baño con la puerta abierta.
Esas mañanas, esos mediodías, yo podía... podía hacer lo que quería.

Hoy, particularmente hoy, extraño eso. Ese ratito en la semana donde las cuatro paredes están solas para mí y yo en ellas puedo gritar, llorar, amarme, odiarme.
¡Hoy necesito 4 paredes para mí y que nadie me rompa las pelotas!